Duomo de Florencia, su interior

Imagen del interior del Duomo

El Juicio Final, cúpula de la Catedral de Florencia

La Catedral de Florencia –también conocida como Santa María del Fiore–, se encuentra en la Piazza del Duomo, y domina un escenario arquitectónico magnífico. Su interior se caracteriza por la sobriedad y el limitado acceso de luz, lo que produce sombras místicas que se dibujan sobre el suelo y los muros lisos del templo.

Muchas obras artísticas hacen de la catedral un verdadero muestrario de piezas maestras de los grandes genios del renacimiento. El fresco de Domenico Michelino muestra escenas con Dante como protagonista, y preciosas vistas de la ciudad a finales del siglo XV.

La cúpula está recubierta en el interior por otro fresco de inmensas proporciones, que representa el Juicio Final. Durante siete años, trabajaron en él Giorgio Vasari y Federico Zuccari, que lo culminaron en 1579.

Bajo el altar principal, se encuentra el sepulcro del primer obispo de la Catedral, San Zanobi. Sobre él, un grandioso crucifijo de madera del siglo XV, realizado por Benedetto de Maiano.

La cúpula es accesible desde una puerta ubicada en el corredor izquierdo de la catedral. Una escalera de 500 pasos nos permite alcanzar las alturas del edificio, desde donde se obtienen vistas impresionantes del interior de Santa María. Un poco más arriba, se abre el panorama de la ciudad, que se despliega majestuosa desde la Piazza del Duomo. También es posible admirar Florencia desde el cielo subiendo a la terraza del Campanile.

Interior del Duomo

Puerta del Paraíso, en el Baptisterio de San Juan

Otras importantes obras artísticas del Duomo se encuentran en otro de sus edificios centrales: el Baptisterio de San Juan. Allí, las puertas son el resultado del esfuerzo y el talento de renombrados pintores, como Andrea Pisano y Lorenzo Ghiberti, que supieron dejar su huella y su estilo personal, diferentes entre sí, pero que componen una pieza majestuosa.

La puerta este, orientada hacia la catedral, es conocida como la Puerta del Paraíso. Fue nada menos que Miguel Ángel quien la bautizó de este modo, y es obra de Ghiberti. Durante 25 años, el artista dedicó su trabajo a realizar una de las piezas más emblemáticas del Renacimiento. Diez paneles exhiben su talento como orfebre, y hacen alusión a escenas bíblicas destacadas.

Todas estas puertas guardan el sepulcro del antipapa Juan XXIII, obra de Donatello, artista y escultor italiano que, por cierto, fue uno de los padres del estilo renacentista.

En conclusión, el Duomo de Florencia es uno de los monumentos más hermosos de toda Italia y no puedes dejar de visitarlo, y disfrutar de su visión, en tu viaje a este país lleno de obras de arte.

Foto 1 Vía: 3 viajes al día
Foto 2 Vía: Panoramio

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