
Es un imprescindible de las visitas a Roma y a la Ciudad del Vaticano. La Capilla Sixtina sigue atrayendo, casi seis siglos después de su creación (fue finalizada en 1484), a miles de visitantes cada día a los Museos Vaticanos.
El papa Julio II fue el que encargó al florentino Miguel Ángel Buonarroti que pintara la bóveda desnuda de la Capilla, pese a algunos conflictos que había entre ellos y a los desaires que el artista le hizo; y pese a que, en principio, Miguel Ángel no era pintor, sino escultor. Casi a regañadientes aceptó y, tras cuatro años de trabajo en solitario, su obra sobrepasó todas las expectativas. Ninguna figura, rostro o posición está repetida, cada detalle está ejecutado con maestría y la imitación de motivos arquitectónicos y escultóricos es tal que parecen reales, no pintados.
El artista pintó, en los laterales de la bóveda, a los profetas del Antiguo Testamento y a las sibilas que predijeron la llegada del Mesías. El centro, núcleo pictórico, quedó reservado para la historia de la creación del hombre (con la imagen mil veces vista y comentada de Dios creando a Adán) y la de Noé. Pero, además, llenó todas las bovedillas con antepasados de Cristo, y los intersticios de una muchedumbre de figuras, a cada cual más llena de gracia y aparentemente viva que la anterior.
Y pese a tal abigarramiento, la sensación que da el conjunto es de perfecta armonía y equilibrio, y los colores, vivos y luminosos, acentúan esta sensación. A uno le da por pensar cómo sería esta obra de arte si la especialidad de Miguel Ángel hubiera sido la pintura.
Los Museos Vaticanos en sí son muy interesantes y tienen infinitas obras maestras, pero cuando vas viendo más y más carteles que indican con una flecha “cappella sistina”, te vas impacientando. ¡Quieres verla ya!
Y cuando llegas al final del recorrido… No te quedan palabras. La Capilla Sixtina, maravilla del mundo, preciosa incluso con la masificación de turistas, amantes o no del arte, desborda la vista, llena los sentidos. Alzas la mirada y, aunque termine doliéndote el cuello, no puedes dejar de observar y asombrarte. Casi te puedes imaginar a Miguel Ángel tumbado sobre un andamio, altísimo, pintando con delicadeza cada detalle, aspirando el olor de la pintura recién mezclada, pensando en la ingente obra que tenía entre manos y que dejaría pasmados a sus rivales y al mundo entero. Por los siglos de los siglos.

Más información: video de la Capilla Sixtina
Información práctica
- Dirección: Viale del Vaticano (¡sigue a las masas de turistas, no tiene pérdida!)
- Entrada a los Museos Vaticanos: 10 €. Entrada reducida (por ejemplo, para estudiantes con acreditación) por 8€. El último domingo de cada mes es gratis.
- Horario: de noviembre a febrero, de lunes a sábado: 8.45-13.45; de marzo a octubre, de lunes a viernes: 8.45-16.45 y sábados: 8.45-13.45.
- Consejos: Si tienes intención de visitar todo el museo lleva calzado cómodo y ve con tiempo. Si te ponen nervioso las muchedumbres… ¡relájate!
Muy buena pagina.
Comentario por Emmanuel11-12-2011 @ 17:25