Los frescos de Giotto en la Capilla Bardi

Capilla Bardi

La basílica de la Santa Croce (o Santa Cruz) de Florencia es famosa por albergar obras de los mejores artistas italianos desde el Trecento hasta el siglo XVII, incluyendo frescos de Giotto. No por nada el denominado Síndrome de Stendhal nació aquí, cuando el escritor Stendhal sufrió vértigo, palpitaciones e incluso alucinaciones al estar expuesto a esta sobredosis de belleza artística.

Dentro de Santa Croce nos encontramos –entre otras cosas- con capillas que fueron decoradas por el maravilloso pincel de Giotto, considerado por muchos el iniciador del periodo histórico que llamamos Renacimiento. Alrededor del año 1320, Giotto estaba en la ciudad de Florencia, la cual se había fortalecido económicamente gracias a su fuerte industria textil, lo que le producía excedente de riquezas, surgiendo así los prestamistas y banqueros. Dos de estas poderosas familias le encargaron a Giotto la decoración de sus capillas funerarias dentro de Santa Croce: la Bardi y la Peruzzi.

En ambas, Giotto pinta dos muros divididos en tres recuadros, donde la luz baña la arquitectura ficticia tras entrar por las ventanas reales, y la perspectiva de las escenas estás determinada por la visión de un espectador ubicado en la entrada.

Comencemos con la Capilla Bardi. Esta está dedicada a la vida de San Francisco, que ya había pintado en la Basílica Superior de Asís. En el muro izquierdo nos encontramos, de arriba hacia abajo: La entrega de bienes: San Francisco aparece sobre la arista de la arquitectura de planta cuadrada y perspectiva oblicua, que divide en dos sectores la escena: los seguidores de San Francisco y su padre junto a los comerciantes. Los personajes en primer plano está realizados a modo de friso y un vacío en el centro divide los dos grupos. Aquí se pone en manifiesto la habilidad de Giotto para combinar una prominente masa arquitectónica que se extiende a lo largo y ancho de todo el espacio semicircular, con un diseño figurativo centralizado que ocupa todo el primer plano.

En segundo lugar está la Aparición de San Francisco en Arles: el espacio arquitectónico está claramente definido; tres columnillas dividen la escena y tres arcos atraen la atención desde los lados hacia el centro. San Francisco está en el centro, de frente, y sus manos completan y repiten la curva del arco. Aquí la economía y concentración característica de veíamos en sus frescos en Padua se combina con una sofisticación nueva. Por último vemos la escena de la Muerte de San Francisco, donde se destacan los gestos y las variadas expresiones en los diferentes personajes.

En el muro derecho tenemos, en primer lugar, La aprobación de la regla, seguido de La prueba de fuego, donde vemos a San Francisco, el Sultán y a los musulmanes, cuyas túnicas sobresalen, cayendo en pliegues de estilo gótico de una calidad decorativa sin precedentes que nos recuerda a la Maestà de Duccio. La tercera y última escena es la Visión de San Francisco.

Es posible que otras dos capillas más también hayan sido pintadas por Giotto, aunque lamentablemente algunos de los frescos se encuentran en mal estado de conservación porque en el siglo XVIII intentaron lavarlos. Los frescos de la Capilla Bardi siguen siendo tan impresionantes como cuando fueron pintados.

Información práctica

• Dirección: Piazza Santa Croce, Florencia
• Horario: Lunes a sábado de 9.30 a 17.30 h. Domingos de 13.00 a 17.30 h.
• Entrada: 4 € (incluye visita al Museo de Santa Croce).

Foto vía: arttrav y wikimedia

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Categorias: Arte y Cultura, Florencia



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