Qué ver en Pisa

Pisa

No cabe duda de que la imagen que acompaña a este post es, junto con el Coliseo de Roma, la estampa más reproducida y emblemática de la geografía italiana. De hecho, pese a no alcanzar los 90.000 habitantes, la pequeña ciudad de Pisa constituye uno de los principales reclamos turísticos del país transalpino.

Si bien es cierto que los millones de turistas que cada año desfilan ante este imponente conjunto monumental suelen limitar su visita al Campo dei Miracoli —declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987, y en el que se dan cita las tres joyas arquitectónicas de esta localidad: su inconfundible  campanile inclinado, la catedral y el baptisterio—, no deja de ser recomendable callejear por este acogedor municipio toscano.

De hecho, la proximidad del aeropuerto de Pisa —situado a tan sólo 1 km del centro urbano— anima a muchos viajeros a apurar sus últimos momentos en Italia disfrutando de esta población, que vive totalmente volcada en el turismo. A continuación, se detallan algunos de los puntos neurálgicos de este sugerente enclave.

Torre de Pisa

Célebre en el mundo entero, esta construcción de planta circular es en realidad el campanario exento de la catedral. Aunque durante años estuvo cerrada al público debido a que su inclinación era cada vez más acentuada (las particularidades del terreno, formado por arcillas y arenas que se empapan con la capa freática, explican este fenómeno), hoy es posible acceder a ella sin problemas, ya que se ha asegurado su estabilidad con nuevos cimientos.

Su historia arranca en 1174, momento en que Bonanno Pisano acometió su construcción. Sus particular desviación (se separa de su eje más de 5 m) pronto le confirió una gran fama. Incluso, se dice, que Galileo Galilei descubrió las leyes de la gravedad arrojando objetos desde lo alto de la torre. En cualquier caso, salta a la vista su extraordinaria belleza, realzada con una magnífica  ornamentación románica, a base de arcos de medio punto.

Más información: Torre de Pisa

Duomo (Catedral)

Iniciada en el año 1063 y concluida a finales del siglo XII, esta construcción descuella por su imponente fachada, formada por cuatro hileras de estilizadas columnas y embellecida por un revestimiento de mármol blanco, marqueterías e incrustaciones a base de piedras de colores. Asimismo, tampoco hay que perder ripio de su sorprendente interior, en el que destaca un cautivador púlpito de principios del siglo XIV. Del mismo modo, también merecen una especial atención el coro, decorado con cuadros del pintor florentino Andrea del Sarto, y un gran mosaico del siglo XIV, en el que se representa a Cristo.

Más información: Duomo

Duomo de Pisa 1

El Duomo de Pisa

Baptisterio

La tercera gran atracción del Campo dei Miracoli es este hermoso edificio de planta circular. Su construcción se prolongó durante siglos (comenzó en 1152 y acabó en 1358), lo que explica el estilo románico de la parte inferior y el gótico de la superior. Su interior atrapa al recién llegado por sus proporciones y por su sobriedad. Dentro de éste, el buque insignia es  el púlpito de Nicola Pisano, de impecable factura. Aunque el baptisterio huye de la recargada ornamentación de la catedral, lo cierto es que sus muros también exhiben escenas sobre la vida de Jesús.

Más información: Baptisterio

Baptisterio de Pisa

El Baptisterio de Pisa

Camposanto

Situado en el mismo lugar que los tres monumentos ya mencionados, se trata de un inmenso recinto  circundado de pórticos de mármol. A lo largo de sus galerías, los sarcófagos romanos y paleocristianos comparten su emplazamiento con la tumba de algunos nobles pisanos. No obstante, este cementerio quedó gravemente dañado a resultas de los bombardeos de 1944, por lo que muchos de sus sepulcros y sus pinturas al fresco tuvieron que ser restaurados. En la galería norte, se puede contemplar una obra inquietante, ejecutada por un artista anónimo del siglo XIV: un fresco de grandes dimensiones conocido como “El triunfo de la muerte“.

Más información: Camposanto

Pese a ser mucho menos conocida que los enclaves referidos, también se aconseja visitar la Piazza dei Cavalieri. Se trata de una bonita plaza frecuentada por estudiantes y rodeada de elegantes palacios. Uno de ellos, el palacio dei Cavalieri, está decorado con una serigrafía. Su iglesia, dedicada a Santo Stefano dei Cavalieri (siglo XVI) lleva la firma de Vasari, y despliega un fascinante artesonado.

Finalmente, tampoco hay que olvidarse de la pequeña iglesia de Santa Maria della Spina (siglo XIV), de estilo gótico. Ésta brinda la posibilidad de descubrir los muelles del Arno, otro de los reclamos de Pisa. Construida inicialmente en la desembocadura del río, fue desplazada durante el siglo XIX.

Iglesia de Santa Maria della Spina

Iglesia de Santa Maria della Spina

Pero si Pisa es generosa en alicientes, no los son menos sus inmediaciones. Si el tiempo disponible lo permite, no hay que pasar por alto el parque de Tenuta di San Rossore, situado a escasos kilómetros al oeste de la ciudad, o algunas playas de la Toscana, como la de Marina di Pisa o Tirrenia.

Mención aparte merecen algunas ciudades cercanas, bien conectadas con Pisa por tren y poseedoras de un indudable encanto, como la monumental Lucca o las señoriales Florencia y Siena, una oda a las construcciones del Renacimiento y un regalo para los sentidos.

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