Calígula, cruel emperador de Roma

En la antigua Roma se gestaron todo tipo de personajes, desde brillantes personalidades como la de Julio César o el benévolo Claudio hasta oscuros y terribles gobernantes como Nerón, Tiberio o nuestro protagonista de hoy, Cayo César, cuyo reinado de terror ha dejado un recuerdo que dura hasta nuestros días.

Nacido el 31 de Agosto del año 12 en la ciudad italiana de Antium (el actual Porto d´Anzio),  Cayo César Augusto Germánico obtuvo el apelativo de Calígula ya desde muy pequeño, cuando su padre, el gran general Germánico, le llevaba a pasar revista a las tropas vestido con un traje de legionario hecho a medida. Calígula es el diminutivo de Caligae, las sandalias de los legionarios, vendría a ser algo así como “las pequeñas sandalias”.

Tras la muerte del corrupto y desconfiado Tiberio en el año 37, la guardia pretoriana decidió que sería Cayo César quien asumiría el poder. El joven de aspecto desgarbado, afectado por la calvicie y lleno de complejos, no mostró hasta pasado un tiempo su “particular” manera de divertirse, regalando dolor a los demás.

Los inicios de su mandato, al menos en los primeros meses, fueron prometedores para el pueblo. En este tiempo de prosperidad, Cayo César mostró buenas dotes para el gobierno, favoreciendo la actividad del senado, ofreciendo clemencia a muchos de los condenados por su antecesor Tiberio y estimulando la celebración de grandes espectáculos en el circo (que habían sido prohibidos por Tiberio).

Tristemente, esta época de bonanza no duraría demasiado.  Tras el empeoramiento de la epilepsia lobulotemporal (aunque también se barajan la encefalitis y la esquizofrenia como motivos de su crueldad), cuyos ataques sacudían frecuentemente a Cayo César, su actitud comenzó a tornarse cada vez más cruel e impredecible, dando inicio a una de los más terribles periodos para el pueblo de Roma.

Entre sus más conocidas infamias está la de gastarse casi todo el presupuesto de Roma en sus caprichos, como un barco con incrustaciones y joyas, que usaba para dar paseos por el río. También ingenió un sistema para heredar los bienes de todo noble o rico que falleciera, por supuesto, desde que un noble era nombrado su heredero no solía vivir más de un mes. También, mediante un ritual ptolemaico, se casó con su propia hermana, a la que asesinó cuando ésta estaba embarazada de ocho meses.

La más famosa, también la más suave, de sus fechorías fue la de nombrar a Incitatus, su caballo de carreras, cónsul de Roma. Su argumento fue que su caballo era más inteligente que los miembros del senado romano, y que seguramente también era más eficaz en su trabajo.

Como militar resultó un completo desastre, al contrario que su padre Germánico, que había demostrado ser uno de los mejores generales de la historia. La campaña militar de Calígula en Germania y en las Galias fue poco menos que una farsa, en la que Calígula no pudo hacer otra cosa que tomar algunos prisioneros durante su viaje de vuelta y entrar en Roma con los prisioneros disfrazados de germanos y galos.

La tortura, la humillación y el asesinato fueron los pilares de su macabro reinado, que marcó una de las épocas oscuras de la Historia de Roma, y que terminó de la misma mano que lo había iniciado. La guardia pretoriana terminó con la vida de Calígula el 24 de Enero del año 41 a la voz de “dale una vez más”, frase favorita del emperador durante sus sesiones de tortura.

Foto vía: destylou-historia

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