El Castillo de Miramare, en Trieste

castello di miramare

El Castillo de Miramare, ubicado a tan sólo 10 km de Trieste, en el conocido Golfo de Trieste, sobre el promontorio rocoso de Grignamo, es un excelente ejemplo de residencia aristocrática de lujo. Un lugar estupendo que aún conserva el mobiliario original y que se convierte en una de las visitas más esperadas de esta parte de Italia.

Fue construido por el Archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo como residencia para él y su esposa Carlota de Bélgica. Una ambiciosa construcción levantada en la segundo mitad del siglo XIX en una extensión de unas 22 hectáreas, entre el palacio en sí y los jardines.

El archiduque tenía la intención de construir una residencia propia construida a las afueras de Trieste. Un lugar construido frente al mar y rodeado de un jardín exuberante lleno de magia. Así fue como tras adquirir los terrenos comenzó a trabajar en este sueño y para Nochebuena de 1860, el matrimonio se instaló en la planta baja del edificio, esperando que poco a poco pudiera terminarse el resto de la vivienda palaciega.

Muchas son las cosas que pueden destacarse de Miramare, por ejemplo el interés artístico del Archiduque, que queda completamente reflejado; y es que este hombre estaba enamorado de los estilos arquitectónicos de la época, basando así su casa en un estilo ecléctico con modelos góticos, medievales y renacentistas. Sin duda una combinación que nos llamará bastante la atención, siendo un excelente ejemplo de las casas de la época construidas por nobles en esta parte de Europa.

La planta baja del palacio cuenta con un ambiente íntimo y familiar. Era la reservada al matrimonio. Sin embargo, la parte del primer piso se reservó para los huéspedes con grandes muebles decorados con escudos y armas y tapices de lo más hermosos.

En cuanto al jardín, más bien un parque, conocido como El Parque de Miramare, es el resultado de un proyecto exigente por parte de Maximiliano; y es que cuando llegaron aquí, esta zona estaba completamente desértica, siendo necesarios así trabajos para poder reforestarla, trayendo tierra de Estiria y Carintia y árboles y otras plantas de otras zonas de Italia.

El estallido de la guerra en 1914 hizo que los muebles del castillo fueran trasladados a Viena. No obstante, al final del conflicto, cuando Trieste quedó bajo la soberanía italiana, se llegó a un acuerdo con Austria para que los muebles fueran devueltos y se pudiera crear así un museo público.

Llegó la Segunda Guerra Mundial, y con ella, los alemanes convirtieron el castillo en una escuela de formación de oficiales. Así, los muebles fueron retirados y guardados en diferentes edificios de la ciudad.

Afortunadamente, cuando toda esta etapa pasó, los trabajos de restauración pudieron darle un estado realmente fiel al de sus orígenes, siendo así un lugar histórico de lo más interesante para nuestra visita.

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Foto vía: Elescir

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