Envidia, una diosa llena de oscuridad

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En la mitología Griega existía Némesis, diosa de la venganza, así como Ptono, diosa de los celos. No obstante, los romanos decidieron unificar ambas personalidades para crear así el mito de una única deidad capaz de reunir tanto venganza como celos en su ser. Se trata de Envidia.

La primera vez que aparece la figura de Envidia es tras el nacimiento de Erictonio. Al parecer, Vulcano intentó violar a la diosa Minerva. El semen del dios cayó en la tierra cuando esta lo rechazaba, fertilizándola y dando como resultado el nacimiento de Erictonio. Tellus (Gea) entregó el bebé a Minerva, pero la diosa no quería que su reputación virginal fuera manchada, por lo que confió la criatura a Aglauro, Pándroso y Herse. La entrega iba con una prohibición, que no abrieran el cesto en el que se encontraba el niño. No obstante, como siempre, la curiosidad mató al gato. Aglauro y Herse abrieron la cesta.

En este punto, algunos autores aseguran que Minerva las mató con una roca, mientras que otros defienden que ellas descubrieron un ser horrible y se suicidaron. Según la versión escrita por Ovidio, nada de esto pasó, simplemente desobedecieron a Minerva, y ésta, que todo lo observaba, decidió vengarse de las hermanas. Pero como bien dicen, la venganza se sirve fría, así que esperó hasta el momento oportuno.

En un momento dado, Mercurio visitó la ciudad de las hermanas para ver las celebraciones de las Panateneas. En esta visita, el dios se enamoró perdidamente de Herse, así pues, pidió a su hermana Aglauro que intentara mediar un poco para poder conseguir que la joven y él pudieran estar juntos.

Fue en este momento cuando Minerva lanzó a Envidia, la cual se apoderó de la voluntad de Aglauro. La joven comenzó a pensar que el matrimonio de su hermana sería feliz y que Herse sería mucho más dichosa que ella. No podía controlarlo, el monstruo verde de los celos ya se apoderaba de todo su ser. Así pues, no sólo no medió, sino que intentó por todos los medios que Mercurio no pudiera entrar en su casa para ver a su hermana. Evidentemente el dios se enfadó, convirtiendo finalmente a Aglauro en una roca negra, negra como su alma.

A partir de esta aparición, Envidia volvería a salir en algún que otro mito, siempre como un ser que genera sentimientos de venganza y celos, arrastrando así a los individuos a comportamientos ruines.

Puedes profundizar en la mitología romana en: Mitos romanos

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Categorias: Mitología y Leyendas



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