Capilla de la Arena en Padua, Parte I

capilla de la Arena en Padua

Continuando con las obras del gran Giotto, no podemos dejar de comentar La Capilla de la Arena, o Capilla de los Scrovegni, en la bonita ciudad de Padua, famosa por albergar un célebre ciclo de frescos de Giotto considerados una de las cumbres del arte renacentista.

La capilla fue erigida entre el 1303 y 1305 por orden de Enrico Scrovegni y dedicada a Santa María de la Caridad. El austero edificio está construido en ladrillo, de planta rectangular y cubierto por una sencilla bóveda de cañón. En el exterior, la capilla se presenta como una construcción simple, aunque ha sido modificada varias veces. Si bien tenía una finalidad funeraria -el propio Enrico descansa allí desde 1336 en su sarcófago ubicado detrás del altar-, el objetivo de su construcción era expiar los pecados de su padre, un conocido usurero de aquel entonces.

El interior de la Capilla Scrovegni resplandece de belleza. Sus paredes son completamente inarticuladas, es decir, lisas, sin columnas, pilastras ni nada. Sólo 6 ventanas terminadas en arco de medio punto en el muro sur. Todas la ornamentación arquitectónica está pintada a modo de trompe l’oeil y con grisallas, un tipo de pintura monocromática que simula esculturas en el zócalo, con revestimiento de mármol pintado que se extiende a lo largo de la parte inferior de los muros, finas y poco profundas molduras e incrustaciones de estilo cosmati que sirven de marco a cada una de las escenas.

Giotto dedicó los frescos de la Capilla Scrovegni a la vida de la Virgen y de Cristo en múltiples episodios narrativos. La bóveda simula un cielo con estrellas con figuras de Cristo y la Virgen, y unas efigies de santos y profetas en medallones. El muro del coro posee una tabla adosada pintada al temple sobre el arco, con la figura de Dios Padre, mientras que ambos lados hay unas arquitecturas en escorzo que albergan al Arcángel Gabriel y a la Virgen.

En el registro superior de los muros laterales se extienden las escenas de la vida de la Virgen de evangelios apócrifos. Se inicia a la derecha del arco del coro con la Expulsión de Joaquín, circunda toda la nave y concluye en el muro izquierdo con la Procesión Nupcial de la Virgen. En la Expulsión con la que se abre el ciclo se revelan de forma inmediata los elementos esenciales de la técnica narrativa de Giotto. Aquí reduce la narración a sus compuestos fundamentales. El elemento dramático fundamental –el enérgico contraste entre la aceptación y el rechazo-, se encuentra expresado de la forma más sencilla posible. Deja una zona vacía a la derecha, truco deliberado de su capacidad para encontrar una contrapartida pictórica y cromática a estados espirituales y psicológicos que se evidencia repetidas veces a lo largo y ancho de todos los muros de la capilla. A las figuras le confiere peso y volúmenes sencillos y sólidos, dotándolos de una base lo más firme y horizontal posible.

En el registro intermedio, y partiendo desde el coro con la escena de la Anunciación, se da paso a los once episodios de la Juventud y de la Vida Pública de Cristo, iniciándose con la Natividad y la Epifanía, con su vigoroso referencia a la aparición del comenta Halley en 1301, y terminando con la Expulsión de los Cambistas.

En el registro inferior, la escena del Soborno de Judas, que se halla situada en la parte izquierda de arco del coro, sirve de introducción a la tercera fila de frescos que se halla constituida por escenas de la Pasión y que se inicia a la derecha del coro con la Última Cena y concluye a la izquierda, tras circular la nave, con la de Pentecostés. En el esquema de Giotto, a la Crucifixión –a diferencia de Duccio que le confirió una particular relevancia- no se le da énfasis especial alguno.

Fotos vía: Wikipedia y foroxerbar

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