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Las Catacumbas de San Calixto

Las catacumbas eran cementerios para los que no pertenecían a la religión oficial y eran otorgadas por el Estado, ubicándolas, claro, fuera de los limites de la ciudad. En Roma, a la derecha de la Vía Appia Antica, encontramos una zona arqueológica donde figuran las Catacumbas de San Calixto: galerías subterráneas de hasta cuatro pisos sobrepuestos que superan los diez kilómetros de longitud y que albergan los sarcófagos de decenas de cristianos.

Estas catacumbas son consideradas «la cuna de la Cristiandad y los archivos de la Iglesia primitiva» pues en ellas aparecen los primeros repertorios sistematizados de iconografía paleocristiana. Por ejemplo, las primeras representaciones de Cristo, donde lo vemos como un joven pastor, una imagen derivada del Moscóforo griego que lleva el ternerito sobre sus hombros. Otra imagen recurrente es la resurrección de Lázaro.

Los primeros cristianos se reunían en las catacumbas para celebrar los ritos funerarios y los aniversarios de los mártires. Durante las persecuciones sirvieron como refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía, pero –a diferencia de muchas leyendas- no se escondía allí, puesto que los espacios son muy reducidos y el aire escaso.

Las Catacumbas de San Calixto fueron descubiertas en 1819 y están consideradas el mayor complejo funerario cristiano conocido. Todo el complejo está compuesto por diferentes zonas. La más antigua es la de las Criptas de Lucina y la zona llamada de los Papas y de Santa Cecilia y los Cubículos de los Sacramentos, que datan del siglo II. Le siguen las zonas: San Milcíades (mitad del s. III), de San Cayo y San Eusebio (finales del s. III), Occidental (primera mitad del s. IV) y Liberiana (segunda mitad del s. IV) con muchas criptas importantes

Las Catacumbas de San Calixto tienen su origen en un área funeraria posiblemente propiedad de una familia noble que pasaron al poder de la Iglesia romana y se le fueron anexando otros cementerios. El papa San Ceferino confió la custodia, organización y administración de éstas tierras al diácono Calixto, quien presidía las excavaciones para asegurar que todos los fieles, sin importar su condición social, pudieran tener una sepultura digna y cristiana. Calixto luego fue nombrado papa y se encargó de extender todo el complejo funerario, convirtiéndolo en el cementerio oficial de la Iglesia de Roma.

Imposible no visitar las Catacumbas de San Calixto si se está en Roma. Los guías llevan a los visitantes por los estrechos túneles, comentando historias sorprendentes. Aunque sólo se puede visitar una pequeña parte, es suficiente para quedarse fascinado.

LE CATACOMBE DI SAN CALLISTO

Foto vía: eatandtravel