Arezzo, ciudad de corazon medieval

La ciudad de Arezzo es parte de la región de Toscana, y se asienta en un territorio ondulado por colinas verdes que configuran un paisaje encantador. Abunda en testimonios arqueológicos y arquitectónicos de épocas pasadas, desde los años romanos hasta el medioevo.

Ubicada a casi 300 metros de altura, la posición estratégica de Arezzo fue la causa de su prosperidad económica desde los inicios de la era romana. El anfiteatro es el fiel testigo de su paso por estas tierras. Data del siglo I y es parte de un gran yacimiento que incluye numerosas ruinas.

Cerca de esta magnífica construcción es que se ubica el Museo Arqueológico. Allí podemos observar muchos hallazgos de valor incalculable, como vasijas griegas y etruscas, monedas y estatuas, y restos de la pavimentación que los romanos realizaron para extender caminos dedicados al comercio.

Llegada la Edad Media, Arezzo se había convertido en una ciudad libre, pero en el año 1384 cayó bajo dominación florentina. De esta época data la iglesia de San Francesco. En su interior, el tesoro más preciado es el que realizó Piero della Francesca a partir del año 1400: los frescos de la Leyenda de la Verdadera Cruz.

En la parte más alta de la ciudad, ascendiendo la colina, nos encontramos con varios monumentos destacables: la catedral, el ayuntamiento y, el más magnifico de todos, la Fortezza Medicea. Desde allí, las calles se extienden en todas direcciones y conducen, ladera abajo, a las puertas de la ciudad. La estructura medieval se conserva intacta, y esto es lo que hace de esta zona algo tan especial.

La Piazza Grande, en el corazón de Arezzo, es otro punto en el que se mantiene viva la tradición medieval. Allí se realiza dos veces por año la Justa del Sarraceno –o Giostra del Saracino–, un evento que congrega multitudes y enfrenta a los cuatro barrios en que se divide la ciudad. Todo el color y la diversión se despliegan en un acontecimiento único.

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