Murano, el cristal de Venecia

Bolas de Cristal de Murano

Aunque debe su nombre a Murano, este cristal se ha convertido en imagen de toda Venecia. Durante siglos, los artistas habían intentado proteger el que era uno de sus mayores tesoros. Sin embargo, hoy en día, existen multitud de fábricas repartidas por el mundo, haciéndolo accesible para todos.

En Venecia, el trabajo del cristal se remonta a la antigüedad, aunque es sobre el siglo XIII cuando cobra realmente gran importancia. Durante esta época de gran florecimiento de la república veneciana, los hornos se desplazan a Murano, situada a unos 16 kilómetros y descrita como una isla de la laguna veneciana.

Existen varias teorías que justifiquen este traslado a Murano. Por una parte se cree que éste de debió al miedo de que los hornos pudieran causar una catástrofe en las estructuras de madera de Venecia; por otra parte, algunos historiadores creen que se quiso “esconder” o defender este nuevo producto tan importante en el comercio de la república, guardando de esta manera el secreto de su elaboración.

Sin embargo, el máximo esplendor se produce alrededor del siglo XVII. En un principio, las piezas mantenían unas formas más sencillas, y eran decoradas con esmaltes que las asemejaban a joyas. Pero ya a partir de siglo XVII se empieza a innovar y se consiguen formas más ligeras y delicadas. Incluso hoy en día, la variedad de estos objetos es muy amplia, ya que podemos encontrar desde miniaturas vendidas como souvenir hasta verdaderas obras de arte. La murrina, un colgante circular formada por diversas piezas de vidrio, es uno de los artículos más conocidos.

Cenicero de cristal de Murano

La técnica del cristal de Murano ha permanecido hasta estos días. Los artesanos siguen empleando estas antiguas técnicas en la elaboración de sus productos. El Museo Vetrario o Museo del Cristal, en el Palazzo Giustinian, ofrece una muestra de la historia de este cristal.

Fotos vía: www.oyasin.es y www.tuttomurano.com

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