Un paseo por la Plaza Navona

Plaza Navona

Disfrutar de Roma dando un paseo por sus calles es sin duda uno de los placeres que nos esperan en nuestra visita a la ciudad eterna. Y por supuesto, la Plaza Navona es uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse.

Esta plaza es realmente especial, sobretodo por su ambiente. De hecho, es interesante visitarla durante las últimas horas de la tarde, en las que la plaza respira un sabor bohemio por todos los rincones. Se llena de magos, artistas, pintores… La plaza, en forma de barca, nos regala momentos mágicos, acompañados por la música de los artistas callejeros.

El pasado histórico de la plaza es también muy interesante, ya que en otros tiempos era un lugar en el que se celebraban mercados, torneos, procesiones…

Para disfrutar de este sabor histórico, los turistas se mezclan aquí con los italianos, que disfrutan de la belleza de la plaza, que está llena de arte.

Por ejemplo, podemos ver la Fontana dei Fiumi de Bernini. La fuente también es conocida como la fuente de los Cuatro ríos, ya que sus estatuas representan los ríos de los cuatro continentes (un dato que resulta curioso: cuando se hizo la fuente faltaba por descubrir un continente): el Danubio, el Río de la Plata, el Río Nilo y el Ganges. Esta fuente se inauguró en 1651.

Sobre la fuente podemos ver un obelisco romano que fue tallado en Aswan, decorado con el escudo heráldico del Papa, una paloma que lleva un ramo de olivo. Se trata de un símbolo que representa el poder divino, que desciende por los cuatro lados del obelisco hasta la roca, representación del caos.

En la plaza también destaca la Iglesia de S.Agnese di Anone de Borromini, en cuyo interior se encuentra la tumba de Inocencio X, al que se debe la gran belleza de este lugar; la Fuente del Moro y la Fuente de Neptuno, las dos de Giacomo Della Porta.

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