Campari, una bebida con mucha historia

Campari

En Italia existen muchos locales típicos de gran tradición tanto para los italianos como para aquellos que visitamos el país. En Milán, justo en la Plaza de la Catedral, existe uno de esos lugares con tanto encanto y tanta historia que atraen a miles de visitantes. Se trata del Caffé Campari, como decimos situado en la Plaza de la Catedral de Milán, en la Galería Victorio Emanuele II, un café que abrió sus puertas nada menos que en el año 1867.

Su propietario, Gaspare Campari, a quien debe su nombre, inventó una bebida a la que llamó Bitter all di Holanda, algo así como amargo de Holanda, y la invención de esta y otras bebidas es una de las razones por las que el Caffé Campari comenzó a adquirir la fama con la que cuenta hoy en día, terminando por llamar a esta bebida con el mismo nombre de su apellido, Campari.

Los llamados bitter adquieren en este y otros bares y cafés una gran importancia. Son licores elaborados con alcohol, azúcar, caramelos y con materias primas vegetales.

Suelen tomarse como aperitivos caracterizado por un amago sabor justamente dosificado que es debido principalmente al uso de cáscara de naranja amarga.

Todos estos ingredientes nombrados forman parte también del Campari, pero no se conocen en su totalidad los ingredientes con los que se elabora esta bebida, ya que son guardados celosamente.

Se conoce que es preparada con una infusión de hierbas, frutas y otras plantas que se deja reposar durante varios días. Pasado ese tiempo se le agrega el alcohol y se deben esperar unas tres semanas para que el Campari esté listo.

El color rojizo que presenta este licor se debía originariamente a un colorante elaborado con el caparazón de las cochinillas, uso que hoy en día no se realiza sino que este colorante es elaborado químicamente.

Aunque evidentemente en el Caffé Campari se sirven otras muchas bebidas y licores muy tradicionales se aconseja a aquellos que visiten la ciudad de Milán una parada en esta preciosa Plaza de la Catedral y en este Caffé pero para degustar el Campari.

Una bebida que probablemente bebieran muchos de los artistas y escritores que frecuentaban este lugar hace más de 100 años.

Foto vía Flickr

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