El Emperador Nerón, déspota y poeta

Neron

Dentro de la infame lista de emperadores que aceleraron la decadencia y posterior caída del Imperio Romano, nos encontramos a Nerón, un personaje tan hilarante como cruel, que llegó a obligar (bajo amenaza) al pueblo a escuchar sus interminables recitales de poesía, y a quien también se le atribuye la autoría del gran incendio que asoló Roma en el año 64, siendo los cristianos los elegidos como cabeza de turco.

Lucio Domitio Claudio Nerón fue el último de los miembros de la dinastía Julio-Claudia, nacido en el año 37 en Anzio, su madre fue Agripina la Joven (quien se casara en segundas nupcias con Claudio). La posición de Nerón como tataranieto del mismísimo Augusto, así como el incondicional apoyo de su madre ante Claudio, hicieron que éste declarase heredero imperial a Nerón en perjuicio de Británico (el primogénito de Claudio). Tras el asesinato de Claudio por parte de Agripina (mediante unas setas venenosas, el plato favorito de Claudio), Nerón es finalmente proclamado emperador de Roma, con apenas 17 primaveras cumplidas.

Los primeros años de mandato de Nerón fueron relativamente prósperos (como en el caso de Calígula), bajo la atenta mirada del filósofo Séneca y del pretoriano Burro, quienes hacían las veces de consejeros mientras Agripina era realmente quien tomaba las decisiones. Cuando Agripina supo que Nerón pretendía desentenderse de su influencia, tramó un plan junto con su hermano Británico para derrocarle, pero el plan terminó con el «ajusticiamiento» de ambos a manos de Nerón.

Después de apenas cinco años, la personalidad de Nerón comenzó a oscurecerse, siendo sus únicas metas la consecución del placer y del poder, lo cual le llevó a cometer las más aberrantes excentricidades y tropelías. En primer lugar, obligaba a los ciudadanos a admirarle como poeta, músico, bailarín e incluso actor. Durante horas podía estar dando recitales, y quien no prestase atención o se durmiera, era inmediatamente castigado.Hizo mal uso del dinero de las arcas, derrochando una gran parte en espectáculos protagonizados por él mismo.

En el año 64, para poder avivar las llamas de la persecución contra los cristianos, Nerón decidió incendiar las calles de Roma para después culpar (y poder castigar) a los cristianos por tal hecho. También contamos entre sus «hazañas» que obligase a Séneca y a Petronio a suicidarse. Séneca dijo sarcásticamente antes de morir que se alegraba de ello, al no tener que seguir escuchando los recitales de Nerón.

Tras varios años de desmanes y excesos, llegó la sedición de varios gobernadores, entre ellos Julio Vindex (que gobernaba en las Galias), Galba (que dominaba la Hispania Citerior) y Otón, regente de (Lusitania). Dicha rebelión tomó fuerza entre los miembros del senado, quienes decidieron deponer a Nerón como gobernante. El emperador pidió a su secretario que le asesinara (el 9 de Junio del año 68) antes de que le arrestasen, librándose así de pagar por sus terribles años de gobierno.

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