La pasta italiana, historia y variedades

Hoy hablamos de la pasta italiana, esa rica compañera, versátil en la forma, color y preparación, suave y deliciosa, que tantos buenos momentos ha dado a los comensales. Es difícil precisar con exactitud el número de variedades que la gastronomía italiana ha desarrollado en este campo, en general, la mágica cifra que se suele mencionar ronda las 200, es decir, existen unas 200 especialidades clasificadas según ingredientes y formas.

También sus orígenes rondan la incertidumbre. Hace años una de las hipótesis más extendida localizaba sus inicios en China y según se contaba fue el mismo Marco Polo quien la trajo a Europa – por supuesto, a Italia – tras uno de sus viajes a Oriente.

Sin embargo, no existen suficientes datos históricos para avalar tal afirmación y han llegado a surgir otras suposiciones que sitúan sus orígenes mucho antes del nacimiento de Marco Polo, en el lejano medievo, cuando quizás los árabes la introdujeron en los pueblos europeos.

Otra de las teorías, que parece empieza a ganar adeptos más por lógica que por documentada, es aquella que insinúa la posibilidad de la aparición del sencillo preparado en diferentes puntos del planeta y de forma más o menos simultánea por tratarse de un alimento bastante sencillo de elaborar.

Lo cierto es que, independientemente de su lugar de procedencia originaria, es en Italia donde este alimento ha alcanzado su máxima expresión. Pastas secas o pastas frescas; pastas de todos los colores; pastas de múltiples formas diferentes, entre las que se distingue las pastas largas, los tubos y las pastas cortas; la pasta rellena de suculentos ingredientes; la pasta hecha con formas peculiares. Todo un universo compuesto de variedades del delicioso preparado.

En lo tocante a su modo de cocción, los grandes chefs recomiendan cocinarla «al dente». Para lograrlo se debe cocer la pasta hasta su punto justo, ya que si nos pasamos, aunque sea por unos minutos, la pasta se quedará pegajosa y no será adecuada para la mezcla con la salsa.

Algunos cocineros recomiendan cocer la pasta sólo unos dos minutos, apagar el fuego y mantenerla en el agua caliente unos 4 ó 5 minutos más. Si no está seguro de haber alcanzado el «dente» puede comprobar el interior de una de las piezas, donde todavía debe quedar un hilillo de pasta cruda, si es así, ¡la pasta está en su punto ideal para ser ingerida!

Imprimir

Categorias: Gastronomía



Comentarios (3)

  1. migue dice:

    mennntiroso no es cierto es aburrido tont0 pensativ00 jajajajaja

  2. memmem dice:

    pinches paginas protejidas

  3. carina dice:

    me gusta la pasta italiana :)

Deja tu comentario