La Fontana di Trevi, encanto histórico y cinematográfico

Fontana di Trevi

La Fontana di Trevi es, sin duda, la mayor y más famosa de las fuentes barrocas de Roma, con sus 25, 9 metros de alto y casi 20 de ancho. Etimológicamente el nombre resulta de su emplazamiento, situada en la intersección de tres calles (tre vie), y marcando el final del acueducto Acqua Vergine, que proporcionó agua a los romanos hasta su destrucción por parte de los godos. A partir de este momento, los romanos tuvieron que abastecerse directamente de las impuras aguas del Tiber.

Sin embargo, es en el siglo XV cuando comienza el interés por restaurar esta fuente, proceso que se alargará durante varios siglos. Ya que las fuentes actuaban como símbolo de la llegada del agua, tras la reparación del acueducto se le encargó al arquitecto Battista Alberti la construcción de una pila en ese lugar.

Pero esta construcción no era suficiente para el papa Urbano VIII, que sobre 1630 encargó a Bernini el trazado de posibles renovaciones para la fuente. Aunque este proyecto fue abandonado tras la muerte del Papa, una de las grandes contribuciones de Bernini en el actual aspecto de la fuente fue el situarla en la otra parte de la plaza, enfrente del Palacio Quirinal, para que el Papa pudiera verla desde allí.

Comienza así otra nueva etapa en su construcción, con la decisión del papa Clemente XII de organizar un concurso de ideas. De este modo, en 1732 se reinician los trabajos a cargo de Niccolò Salvi, que murió antes de ver finalizada la obra. La actual fuente barroca diseñada por Salvi sería terminada en 1762 a cargo de Giuseppe Pannini.

El escenario de esta gran obra barroca es la fachada del Palacio Poli, adornándola con estatuas y bajorrelieves emplazados sobre grandes rocas. En la parte central, nos encontramos la figura de Neptuno (dios romano del mar), flanqueado por dos tritones que guían el carro tirado por caballitos de mar. Uno de éstos resulta difícil de controlar por los tritones, mientras el otro muestra una apariencia más dócil, simbolizando así dos estados de ánimo del mar opuestos. En los nichos situados a ambos lados de Neptuno se presentan estatuas de la Salud y la Abundancia.

Neptuno Fontana

La Fontana di Trevi es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad eterna, y más visitados por los turistas. La tradición sostiene que quien desee regresar a Roma deberá lanzar una moneda a la fuente, con la mano derecha sobre el hombre izquierdo, colocándose de espaldas a la misma. En el caso de querer enamorar a un/a guapo/a romano/a, se deberán lanzar dos monedas, mientras que al lanzar una tercera uno conseguirá casarse con esa persona en la Ciudad Eterna.

Esta tradición va, precisamente, implícita en el título de una de las películas a las que ha servido como escenario, “Tres monedas en la fuente” (1954). Por el marco incomparable y el romanticismo que desprende esta ciudad, otros filmes han mostrado estos decorados, como “Vacaciones en Roma”(1953) o “La dolce vita”(1960), en la que Fellini mostraba un retrato satírico de la Roma de los años 50.

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Comentarios (1)

  1. Ross dice:

    Grandisimo artículo, no sabia lo de las dos y las tres monedas…

    Siempre se aprende algo nuevo…

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