Burano, colorista isla en Venecia

Burano

¿Tenéis un día en Venecia para recorrer sus islas? Apuntaros en ese caso este nombre: Burano, con B, sí. No la confundáis con Murano, la famosa islita veneciana tan apreciada por los cristales. La isla de Burano es una islita encantadora, pacífica y digna de dedicarla una hora o dos de nuestra apretada agenda.

Para llegar a ella es necesario coger un vaporetto. Los que hacen el recorrido por las islas venecianas son los de la línea LN, pero su funcionamiento es igual a los que recorren Venecia y el Gran Canal. Es decir, tenéis la opción de adquirir billetes para un viaje, para un día, y para tres días. Con estos dos últimos podréis recorrer las islas y subir y bajar cuantas veces queráis del vaporetto, por lo que podréis organizaros perfectamente por vuestra cuenta, dado que la frecuencia de estos barcos suele ser de una media hora.

La isla de Burano se encuentra a unos 7 kms. de Venecia, pero dada la lentitud con que circula, se tarda unos 40 minutos en llegar que no se hacen nada largos porque podréis ir disfrutando por el camino de la visión de Venecia a lo lejos y de las islitas que vamos dejando a uno y otro lado. Una vez en la isla, os bastará con una hora para pasearla pues es muy pequeñita. tenedlo muy presente para así poder embarcar nuevamente y salir en dirección a otra de las islas.

Burano

Burano viene a ser como una pequeña Venecia: antiguas casas pequeñas y muy vistosas situadas en calles surcadas por una maraña de canales y unidas por numerosos puentes. No obstante, al ser más pequeña que Venecia, estos puentes y canales parecen mucho más acogedores, y por otro lado, el colorido de sus casas, en rojos, azules, violetas, amarillos y verdes, todos muy chillones, le dan una luminosidad y una alegría que no tiene Venecia.

Desde el puerto de desembarque, simplemente dedicaros a pasear por allí, a perderos por sus callejas, a cruzar sus puentes y a descubrir pequeños rincones. Es un pueblo de un intenso sabor marinero y pescador. Aún puede verse a los pescadores en el puerto, y a sus gentes paseando y charlando tranquilamente en las puertas de sus casas, como si estuviéramos en otra época y la inseguridad y el estrés diario no fuera con ellos.

Iros dirigiendo lentamente hacia su centro, la plaza principal de Burano, repleta de tiendecillas y puestos callejeros para el turista donde podréis admirar la gran variedad de máscaras venecianas que hay, y sobre todo, los encajes por los que Burano es famosa. Tanto, que en el siglo XVI Burano era conocida en el mundo entero por este negocio. En la isla tenéis la Scuola del Merletti, donde os podrán enseñar el trabajo de elaboración de los encajes.

Simplemente, relajaros y disfrutad, porque la isla de Burano os transmitirá paz.

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