El Castillo de Miramar, en Trieste

Castillo de Miramar en Trieste

Situado en la costa adyacente de Trieste y tan sólo a unos 20 minutos del mismo centro de la ciudad, se erige el castillo de Miramar, una obra arquitectónica ecléctica que fue construida entre el 1856 y el 1860 por voluntad del archiduque Maximiliano de Habsburgo.

El castillo está dividido en varias estancias que aún hoy conservan la decoración y el mobiliario de la época. Durante la visita a esta curiosidad arquitectónica se pueden recorrer tanto las habitaciones de la planta baja, que constituyeron la residencia de Maximiliano I y su esposa Carlotta de Bélgica, como el piso superior, que fue ocupado 7 años por el Duque Amadeo de Aosta, quien modificó su decoración genuina para aplicar un estilo más racional con mobiliario propio de 1930.

Cuando se habla de la decoración genuina de Miramar, cabe destacar que se trata de una mescolanza de estilos propios de Austria, Alemania e Inglaterra caracterizados precisamente por la tendencia ecléctica de la época, que era muy del agrado de archiduque. Fue él mismo quien se encargó de decidir la decoración de las salas intentando crear una atmósfera íntima que fuera reflejo de su propio espíritu y para disfrute exclusivo de su familia.

Algo muy importante en este ambiente de privacidad era la naturaleza, de ahí que la fortaleza aparezca rodeada de 22 hectáreas de parque, cuya peculiaridad botánica también sigue los designios eclécticos del momento. Así, en contraste con los típicos jardines barrocos, se aprecia en Miramar un recinto mixto de estilo inglés con especies procedentes de distintas partes del mundo.

Fue en las estancias de Miramar donde, el 3 de octubre de 1863, la corona de México se ofreció a Maximiliano Fernando de Austria, alegando que el pueblo mexicano deseaba un príncipe europeo en el trono. Por desgracia, esta no era la situación real del país y el archiduque fue ejecutado en México en junio de 1867. Probablemente, cuando Maximiliano zarpó hacia su nuevo reino, no imaginó que nunca volvería a su adorado castillo.

Eco de este trágico episodio histórico es también el Castelleto, un pequeño edificio que fue utilizado por la pareja durante la construcción del castillo en sí, y que se convirtió en la prisión de Carlotta a su regreso de México, cuando ésta perdió la razón por el asesinato de su marido.

Su historia, las nuevas tradiciones arquitectónicas de las que es reflejo y el exótico parque desde el que se respira el mar, hacen del castillo de Miramar una de las joyas de la región.

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Comentarios (1)

  1. Arides Toro dice:

    Arides…..Emperador de italia.

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