Brunelleschi y la Capilla Pazzi en Florencia

Capilla Pazzi desde el aire

Filippo Brunelleschi, artista florentino nacido en 1377, fue el iniciador de la arquitectura del Renacimiento. Él y otros artistas de su círculo rompieron con el estilo gótico y bizantino y asombraron al mundo con las novedades del nuevo estilo que buscaba en el pasado clásico los cánones para sus obras. Brunelleschi es conocido mundialmente, tantos siglos después, por la obra que se encargó de terminar: el impresionante Duomo de Florencia. Sin embargo, realizó otras obras maestras de menor envergadura pero de similar maestría.

Es el caso de capilla que construyó en 1430 para la familia Pazzi, en la misma ciudad. Tanto en su exterior como en su interior impera la geometría y el orden racional, dejando a un lado el sentido de elevación y espiritualidad gótico. Recupera el concepto de módulo que se tenía en la antigüedad, manteniendo en todo momento las proporciones calculadas a partir de un módulo (una medida que se toma como base).

Asimismo, emplea el principio de simetría con las formas lineales y rectangulares que, en el interior se rigen más por el orden estético que por la funcionalidad, ya que construyó pilastras corintias sin función constructiva alguna, coincidiendo con las líneas del pavimento.

En el exterior combinó elementos clásicos, como las columnas, con la ligereza propia del gótico y plasmó su originalidad en las formas de la pequeña iglesia. Por ejemplo, la estructura de la puerta, rematada con un tímpano; la fachada del pórtico, formada por un arco y dos entablamentos; o la cúpula con linterna inspirada en la arquitectura antigua (el Panteón de Roma).

El interior de la capilla muestra más apego a lo clásico. No presenta elementos góticos, lo que crea un espacio armónico y estructurado pero un tanto pesado, al carecer de amplios ventanales o de altos arcos apuntados.

Es un templo que merece la pena la visita por la significación que tuvo en la Historia del Arte su creador, por la belleza armónica del propio monumento, pero también por el entorno en que se levantó. Está situada en el claustro de la basílica franciscana de la Santa Croce, rodeada de otras hermosas obras arquitectónicas, siendo especialmente relevante la propia basílica.

– Información práctica:

  • Dirección: Piazza Santa Croce, Florencia.
  • Horario: de lunes a sábado de 9.30 a 17.30; y domingo de 13.00 a 17.30.
  • Entrada para la basílica de la Santa Croce y también para el Museo de la Santa Croce: 4 €.

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