La geografía de Italia

Geografia de Italia

Italia ha sabido granjearse un lugar de privilegio entre los destinos más visitados y admirados del Viejo Continente. Motivos para ello no le faltan, ya que su extraordinario patrimonio monumental y cultural convierte a este fascinante país en una apuesta segura para unas vacaciones inolvidables. No obstante, detrás de este inagotable abanico de atracciones turísticas, se esconde un territorio cuajado de contrastes y hermosos paisajes que rivalizan con su inagotable legado artístico. ¿Alguien se atrevería a cuestionar esta afirmación?

Límites geográficos

Situada en el sur de Europa, la bellísima Italia limita al norte con Suiza y Austria; al noreste, con Eslovenia; al este, con el mar Adriático; al S, con el mar Jónico; al oeste, con los mares Tirreno y de Liguria, y al noroeste, con Francia. Asimismo,  también pertenecen a esta nación las islas de Sicilia y Cerdeña, entre otras bañadas por las aguas del Mediterráneo.

El país cuenta con una longitud máxima de más de 1.300 km y una anchura que supera los 600 km. En total, Italia tiene la nada despreciable cifra de 8.600 km de costa, de los cuales algo más de la mitad corresponden a la península y a sus territorios insulares.

Su geografía física

A grandes rasgos, podría afirmarse que Italia se extiende sobre dos conjuntos de relieve bien diferenciados. En el norte, se despliega el amplio valle del Po, el mayor de Italia, que recibe las aguas de numerosos afluentes, entre los que se cuentan los ríos Doria, Baltea, Adda y  Tesino. Al norte de esta región, en la frontera con Francia, Suiza y Austria, se eleva la cadena de los Alpes. Ésta, estrecha y elevada en su extremo occidental (en ella se elevan colosos de piedra como el Monviso), se ensancha a partir del Tesino.

La otra gran región geográfica del país es la zona peninsular, situada más al sur y atravesada por los montes Apeninos. Allí, se extienden algunos de los ríos más importantes de la red hidrográfica italiana, como el Arno (que pasa por Florencia), el Tíber (la emblemática vía de agua que baña la capital, Roma) y el Ombrone, entre otros, que desembocan en las costas del Tirreno. El curso de los mismos es mucho más extenso que el de los de la cuenca del Adriático, más cortos y numerosos. Entre éstos, cabe destacar el Po y el Adigio.

Clima y vegetación

Aunque con excepciones —como ocurre por ejemplo en las áreas de alta montaña, como los Alpes, donde las temperaturas son muy bajas y acostumbra a nevar en invierno—, el clima que impera en Italia es de tipo mediterráneo en la mayor parte del territorio. Los veranos son calurosos, sobre todo en el sur, mientras que la primavera y el otoño se caracterizan por presentar temperaturas suaves. El invierno en la Italia meridional es bastante más seco que en el norte del país, donde se registran precipitaciones abundantes.

Precisamente, el dominio del clima continental en esta zona condiciona la vegetación, en la que predominan los bosques de hayas y robles (y la vegetación alpina en las cotas más altas). A su vez, en el sur y el sureste —donde reina una climatología mediterránea—, abundan los alcornocales, los pinares y los encinares. Es allí donde se desarrollan cultivos como la viña y los olivos.

La geografía política

Finalmente, desde el punto de su organización administrativa, el país se articula en 15 regiones y 5 regiones autónomas. En el grupo de las primeras, se cuentan las siguientes: Abruzzo, Apulia, Basilicata, Calabria, Campania, Emilia-Romaña, Lazio, Liguria, Lombardía, Marcas, Molise, Piamonte, Toscana, Umbría y Veneto. A su vez, por lo que respecta a las regiones autónomas, éstas son Friuli-Venezia Giulia, Cerdeña, Sicilia, Trentino-Tirol meridional y el Valle de Aosta.

Además, Italia es el único país del mundo que da cabida a dos pequeños Estados dentro de sus límites geográficos: San Marino y la Ciudad del Vaticano.

En la actualidad, Italia cuenta con una población de más de 58 millones de habitantes. Muchos de ellos residen en las principales ciudades del país, como la ya mencionada Roma o urbes tan emblemáticas como Milán, Nápoles, Turín, Palermo, Florencia, Venecia, Bolonia, Génova o Bari.

En la imagen, una sugerente imagen del precioso valle del Mignone, situado en la región del Lazio (en la que se halla Roma).

Foto vía: Luca Bellincioni

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