Florencia, cuna del arte, ciudad museo

Florencia

Florencia fue la cuna del Renacimiento, la mayor explosión cultural de toda la historia registrada, el punto de inflexión para la sedimentación de lo que hoy conocemos como estética artística, cuando las bases del arte moderno recién vieron la luz para no pasar nunca a la oscuridad.

Así, todo Florencia es un hermoso museo de arte medieval, clásico, barroco y cuanta expresión exista y se haya divulgado en sus fronteras. Cúpulas inmensas de colosales iglesias, puentes largos y adornados como pasaje al Edén, de los que hay muchos sobre azules ríos mansos, puentes en los que ahora habita un considerable gentío, colgados de la belleza antigua de su kilometraje. Estos puentes (principalmente el Ponte Vecchio) son como árboles cuyos frutos son las casas habitadas por florentinos de casta, de abolengo renacentista, de clase artística, porque todo florentino es hijo del arte.

Las calles de Florencia son angostas, lo que las hace ver imponentes son los altos edificios haciendo aún más hermético su recorrer. Se ve piedra en el piso, piedra fina, columnas en los primeros metros de cada una de las edificaciones del centro de la ciudad, y ventanas y ventanas en los frontis de las mismas.

Palacios del pueblo, palacios del arte, que se puede ver al aire libre si tan sólo se tiene la suerte de aterrizar en Florencia con todas las facultades de la vista. No habrá mejor ventaja y placer que llegar con entusiasmo y buena vista a la cuna del arte. una de las mejores y más baratas zonas para buscar alojamiento es en las cercanías de la estación de tren, donde la Iglesia de Santa María Novella.

El Duomo es la imagen más bella que corresponde sus motivos a la religión católica, junto a la Basílica de San Pedro y San Pablo, en el Vaticano. Es una iglesia hermosa, de color blanco cual mármol, que se erige en el centro de la ciudad. Detrás de esta se encuentra la gran cúpula, la imagen más fotografiada de Florencia, con tejados rojizos y el cuerpo tan blanco como el Duomo, lo que hace que se vean como unidad, como el recinto cristiano más representativo de la Europa post medioevo.

En Florencia no parece haber desaparecido la magia del Renacimiento, sus calles, sus tejados, sus pisos y su aire bohemio no se han disipado, sigue como cuando en el siglo XV se decidió salir del oscurantismo para dar vida a la libertad y a la expresión de la belleza plástica, que ahora se conserva intacta 6 siglos después. Todo Florencia es un museo, es una de las tres ciudades (mínimo) más bellas del mundo.

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