El colosal Apenino, de Giambologna

Apenino de Giambologna

En 1568 Francisco de Médici adquirió un vasto terreno al norte de Florencia (municipio de Vaglia), en una zona montañosa, donde le encargó a Bernardo Buontalenti construir una villa y diseñar sus jardines. Esta villa fue conocida como la Villa de Patrolino (actualmente villa Demidoff) y varios artistas florentinos trabajaron en el proyecto: Vicenzo Danti, Bartolomeo Ammanati y Giovanni Bologna, más conocido como Giambologna, quien realizó su monumental Apenino.

Buontalenti se encargó de inventar los mecanismos para los jardines, con juegos de agua y figuras animadas, y para conducir el agua que brotaban de la fuente del Apenino y llevarla hasta las estancias de la planta baja de la villa, donde movían máquinas hidráulicas que accionaban los autómatas y fluían por los numerosos conductos del jardín.

Del Apenino se conservan tres bocetos tridimensionales de terracota más que interesante. En todos ellos se evidencia la imaginación creadora de Giambologna, pudiendo admirar en la arcilla las huellas de los instrumentos y de los dedos con los que se plasmó rápidamente la forma. El primero es un Dios fluvial de unos 30 x 39 cm. Ubicado hoy en el Victoria and Albert Museum de Londres.

Reinterpreta el tipo clásico de figura reclinada, sosteniéndose en un codo. Se relaciona con los experimentos de Miguel Ángel: sus Alegorías y las divinidades fluviales previstas para la Sacristía Nueva. El segundo boceto es un Apenino de 33 x 51 cm. que hoy está en el Museo del Bargello de Florencia.

En éste modificó la idea inicial de un dios fluvial, por un dios montaña, en relación con la ubicación de la villa en las estribaciones montañosas de los Apeninos. Éste se inclina y aplasta un pez con su mano derecha. El tercero y último boceto es otro Apenino, de figura inclinada apoya la mano izquierda, como si fuera a levantarse. Finalmente, Giambologna optó por esta postura para la obra final.

El Apenino de la villa de Patrolino está tallado en la roca en su parte inferior, de donde parece emerger la figura, con estalactitas que cuelgan de sus cabellos, barba y hombros. La parte superior está construida con ladrillo y cubierta con cemento e incrustaciones de lava. La cabeza está sostenida por un gran hierro con barras radiales. En la base, alberga una gruta a la que se accede por detrás. A la altura del torso se construyó un pequeño recinto, con ventanas ubicadas debajo de las axilas y de la barba del Dios Montaña. El agua fluye de la boca del pez atrapado bajo su mano, y se vierte en un lago artificial.

Como hemos dichos en otros artículos relacionados a las fuentes del Cinquecento desde mediados de siglo XVI en adelante, el desarrollo de la villa recibe un gran impulso y las fuentes tienen un importante papel y alcanzan una gran variedad. Además, se construyen grutas, ninfeos, cadenas de agua, juegos hidráulicos, etc.; construcciones sorprendentes y originales que no dejan de fascinar incluso hoy en día. Sin duda, el Apenino de Giambologna es una de esas obras maestras que no hay que dejar de visitar.

En el siglo XIX la Villa de Partolino fue comprada por Paolo Demidoff y en agosto de 1981 por la provincia de Florencia para abrirlo como parque público.

Información práctica

· Ubicación: Villa Demidoff de Partolino
· Dirección: Via Fiorentina, 276
· Horarios: de Marzo a octubre de 10 a 18 h. y de Abril a septiembre hasta las 20 h.
· Entrada: €2,5

Foto vía: wikimedia

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Categorias: Arte y Cultura, Florencia



Comentarios (1)

  1. dnhhfiuhf dice:

    muy bueno

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