Las fuentes de agua del Cinquecento

Fuente de Orion de Messina

En las ciudades medievales, las fuentes cumplían la función fundamental de proveer de agua a las poblaciones. En algunos casos eran grandes estructuras arquitectónicas y solían estar ornamentadas con bajorrelieves; era inusual y limitado el uso de la escultura de bulto.

Pero en el siglo XVI las fuentes de agua adquirieron un nuevo desarrollo y se convirtieron en obras artísticas autónomas, decorando el ámbito urbano o los jardines de las villas y de los palacios, sin perder su funcionalidad.

A partir de 1540 aproximadamente, se proyectaron complejas estructuras de gran tamaño y exentas, con esculturas de bulto y relieves en los distintos niveles, y con un programa iconográfico relacionado con temas acuáticos, generalmente de la mitología grecorromana, y con referencia a la Antigüedad Clásica en los motivos, en el uso del desnudo y en el estilo de las figuras. Este tipo de producciones artísticas eran muy costosas y difíciles, pues se necesitaban instalaciones hidráulicas para proveer el agua, trayéndola desde ríos o manantiales a través de acueductos y cañerías hasta la plaza o el jardín donde se levantara fuente; además de la producción de las obras escultóricas que iban a decorarla.

Por todo ello, la elección de fuentes patentaba la magnificencia y el poder de los comitentes, generalmente gobernantes, que expresaban simbólicamente su dominio sobre los elementos, sobre todo en las esculturas de gran tamaño que solían ser una representación de Neptuno, el dios del océano.

Se pueden diferenciar dos tipos de fuentes en cuanto a sus emplazamientos: las fuentes de jardín, en las villas y los palacios privados, y las fuentes urbanas, ubicadas en las plazas y de acceso público.

Las fuentes de jardín privadas tienen antecedentes en el siglo XV, especialmente algunas realizadas para los Médicis, como el grupo de Judith y Holofernes de Donatello. Aunque abarcaban temas variados, uno de los más habituales era el del putto (niño desnudo y a veces alado, comúnmente llamado “angelito”) que sujeta un pez. De este tipo encontramos la fuente de Antonio Rossellino, con putti y delfines de cuya boca salía agua, o el «Putto con delfín» de Verrocchio.

En cuanto a las fuentes urbanas, las hay de tipo parietales (adosadas a un muro), con ejemplos en Roma durante este período (no así en Florencia, aunque aparecen en las villas), o de tipo exentas.
Estás ultimas solían ser ubicadas en la plaza principal de la ciudad y contaban con relieves y esculturas que estaban claramente subordinados a la estructura geométrica de la fuente. Un ejemplo destacado es la Fontana Maggiore de Nicola Pisano en la Plaza Mayor de Perugia.

Ya en el siglo XVI vamos a diferenciar las fuentes de tipo candelabro y las de figura central elevada sobre un basamento y lo veremos en próximos artículos.

Foto vía: wikimedia

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Categorias: Arte y Cultura



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