Los licores italianos más conocidos

La gastronomía italiana es famosa no sólo por sus suculentas especialidades culinarias, por la pasta o la pizza, sino también por ciertas bebidas que acompañan platos, postres y cafés creando el maridaje perfecto para cada ocasión. Sin olvidar una breve mención a los vinos italianos, considerados los más gustosos del mundo, nos gustaría dedicar hoy nuestro espacio a hablar de otras bebidas muy especiales en todo el territorio italiano: los licores.

Por supuesto, uno de los más conocidos es el limoncello, un licor de limón producido principalmente en el Golfo de Nápoles, la Costa Amalfitana y la isla de Sicilia, cuyo máximo renombre y popularidad se asocia a la Isla de Ischia y la ciudad de Sorrento.

Aunque normalmente el limoncello se obtiene a partir de la maceración del alcohol en cáscara de limón, en ocasiones también se emplean otros cítricos que dan lugar a bebidas muy similares y cuya elaboración no varía prácticamente en nada.

Siguiendo el recorrido por la licorería italiana se llega a la grappa, un auténtico titán derivado de la destilación del bagazo de uva cuya graduación varía entre los 40 y 50 grados. Aunque su origen es egipcio, este licor se ha visto ampliamente desarrollado en la península italiana y en la actualidad, su producción es muy elevada.

Con una receta que ronda los 400 años de antigüedad, una cuidada elaboración prácticamente artesanal y la introducción de algunas variantes más dulces y suaves, no es de extrañar que esta bebida alcohólica se haya convertido en la reina de la sobremesa italiana.

Cerca de Milán, en el pequeño pueblecito de Saronno, nació otro de los célebres licores italianos: el amaretto. Resultado de la curiosa combinación de huesos de albaricoque y almendras para la maceración del alcohol y de múltiples esencias procedentes de distintas plantas y frutas aromáticas, este licor es mundialmente conocido no sólo por su fantástico y original sabor, sino también por la leyenda de amor que le dio origen.

Por lo que respecta, al Amaretto di Saronno se cuenta que fue la hija de una posadera, quien enamorada del pintor Bernardino Luini, elaboró una bebida especialmente para él a partir de los ingredientes que tenía en su jardín. Así fue como el amaretto se rodeó de fuerza afrodisíaca y popularidad mundial.

El limoncello, la grappa y el amaretto son sólo tres de los licores italianos, pero se debe matizar que existen muchísimas otras variedades de las que, sin duda, seguiremos informando.

Imprimir

Etiquetas:

Categorias: Gastronomía



Deja tu comentario